Listas desbloqueadas, y ¿qué más?

En el año 2009, por primera vez en Indonesia, los ciudadanos tuvieron la posibilidad de emitir su voto de forma preferencial  y escoger a su candidato legislativo preferido. Lo que viene siendo, en términos politológicos, un voto preferencial con listas cerradas y desbloqueadas. Lo que para gran parte del 15-M español podría parecer un avance democrático de considerables dimensiones de cara a la rendición de cuentas de los políticos con la ciudadanía, en suelo indonesio no parece que los resultados hayan sido tan positivos como se esperaba, al menos en el ámbito nacional. Como ya comentamos en la entrada sobre la “informalidad en el presidencialismo indonesio”, los mecanismos de toma de decisiones del DPR indonesio no favorecen la transparencia y la posición de los legisladores respecto a los diversos temas que allí se debaten, sólo se conoce de puertas a dentro.

Asimismo, en el caso indonesio, del que ya hemos comentado la debilidad de las maquinarias partidistas, los costes de los candidatos para las campañas se han visto incrementados considerablemente ya que, no sólo tienen que competir contra los legisladores de otros partidos, sino también contra los otros candidatos de su propio partido. Esto, en un país donde la apropiación de los recursos del Estado está al orden del día (véase la entrada “España:KKN”), ha provocado que algunos de los candidatos vean la campaña como una inversión que tienen que recuperar una vez en el cargo. De hecho, en el ámbito local y provincial, algunos de los candidatos que, después de invertir grandes sumas de dinero, no habían conseguido un escaño, acabaron por suicidarse al no poder soportar el peso de sus deudas.

Esta línea de argumentación que relaciona las listas abiertas con mayor corrupción es la que han tomado aquellos indonesios que son contrarios a éstas. Así, el pasado sábado 14 de abril, el periódico indonesio Koran Tempo, publicaba unas declaraciones del Abdul Hakim, portavoz del grupo parlamentario del PKS en el DPR, en las que éste presentaba su posición contraria a las listas abiertas para las elecciones generales indonesias y en las que veíamos este tipo de argumentos. Sin embargo, el rechazo del PKS hacia las listas desbloqueadas no es fruto, simplemente, de su voluntad de liberar al pueblo indonesio del yugo de la corrupción, ni por asomo. El principal problema del PKS con las listas abiertas es su condición de partido de masas.

Para el PKS, un partido que basa su fuerza en el adoctrinamiento de sus miembros,  que estos tengan que competir entre ellos es casi una tragedia. Tal y como nos relataba personalmente un militante del PKS en Yogyakarta, “en la cultura del PKS no se concebía que sus candidatos tuvieran que enfrentarse entre sí”. El Partido de la Justicia y la Prosperidad apuesta por que sus militantes sigan homogéneamente el pensamiento y las decisiones emitidas por la cúpula del partido, en este caso la Majelis Syuro (la Asamblea Deliberativa); esto es lo que les hace “fuertes” frente la arbitrariedad y el populismo de los candidatos de los demás partidos indonesios. Pero, tal y como demuestran los resultados electorales de 2009, en los que el PKS obtuvo el 8% de los votos, así como también nos han reconocido algunos de los miembros del partido, esta fórmula no parece ser muy efectiva en el contexto indonesio.

El caso indonesio pone de manifiesto que las disfunciones de un sistema político, en este caso la corrupción, no se pueden arreglar con la mejora de uno solo de sus elementos. Al mismo tiempo, nos muestra que cada contexto es diferente, y lo que puede funcionar en un lugar, puede no hacerlo en otro. Como bien indican Laiz y Román (2003), un sistema político es un “conjunto identificable de elementos o variables, que interactúan entre sí y con el ambiente [y en el que] convergen el régimen, la comunidad política, la sociedad en su vertiente de actor político y la asignación de valores por una autoridad, logrando que éstos sean tomados como obligatorios el mayor tiempo posible”. El sistema electoral, es solo uno de esos elementos que operan en un sistema político, y que a su vez, en tanto que sistema, también está formado por múltiples componentes (número de representantes a elegir; circunscripciones, de las que importa el tamaño y el número; la barrera electoral; etc.).

Precisamente por esto, es importante que la ciudadanía no se quede en la superficie y que exija cambios de verdad sustanciales. En el caso indonesio, la introducción de las listas abiertas no parece haber mejorado la rendición de cuentas en ninguno de los tres niveles de gobierno. En los ámbitos local y provincial, la excesiva dependencia económica del centro y la gestión por parte de los ejecutivos –sin el control de los parlamentos regionales– de los recursos que de allí llegan, limitan mucho la importancia de los poderes legislativos y hacen que éstos pierdan relevancia para la ciudadanía que, consecuentemente, deja de escrutarlos. En el ámbito nacional, los mecanismos de funcionamiento del DPR dificultan que los ciudadanos puedan saber qué decisiones toman sus representantes en el parlamento. Asimismo, las listas desbloqueadas, por sí solas, tampoco han ayudado a reducir los casos de corrupción. Y es que para eso, es mucho más efectiva una reforma profunda del poder judicial.

Las listas desbloqueadas o abiertas, en teoría, mejoran la rendición de cuentas vertical, esto es entre los ciudadanos y sus gobernantes. Sin embargo, tal y como demuestra el caso indonesio, sin unos buenos mecanismos de accountability horizontal, esto es entre las diferentes instituciones del Estado y, sobre todo, entre los tres poderes, la primera queda bastante limitada.

Imagen: kanalpemilu.net

Algunas lecturas relacionadas:

Laiz, C. y Román, P. (2003): Política Comparada, Madrid, McGraw-Hill.

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La lucha por la “ciudad madre” – 03

La “ciudad madre” de Indonesia es una urbe que alberga cerca de 11 millones de habitantes en un área de unos 660 quilómetros cuadrados. Como toda gran ciudad, Yakarta pone de manifiesto en su propio paisaje las grandes diferencias socioeconómicas que existen entre sus ciudadanos. Distritos de negocios con hoteles y centros comerciales de lujo, flanqueados por barrios de chabolas en los márgenes de un torrente de “agua” mugriento y maloliente. Asimismo, como gran urbe de un país esencialmente rural, Yakarta es también el lugar donde los sueños de prosperidad de muchos indonesios se han transformado en pesadillas de desesperación y hambre.

Este es un retrato que la capital de Indonesia comparte con la gran mayoría de capitales del mundo y que puede hacerse prácticamente desde el avión antes de aterrizar en el Sukarno-Hatta International Airport. Pero en la calle, con los pies en el suelo, ¿qué es lo que realmente preocupa a los ciudadanos de Yakarta (¿alguien conoce el gentilicio?)?

Según una encuesta realizada por el Lingkaran Survei Indonesia (Círculo de Encuestas de Indonesia) y publicada el pasado domingo 8 de abril, alrededor del 65% de los habitantes de Yakarta considera que los tres principales problemas que afectan a la capital del país y que el próximo gobernador deberá resolver son: el tráfico, las inundaciones y los deshechos.

El tráfico

En el año 2011, había en Yakarta más de 13 millones de vehículos motorizados, en su gran mayoría motocicletas (9,8 millones). El aumento en el número de automóviles del año 2010 al 2011 fue de un 11,26%. Según los expertos en estos temas, a este ritmo, la ciudad podría llegar a un bloqueo total como consecuencia del tráfico en los próximos años. Las políticas para reducir el número de coches en las calles perecen haber fracasado, y la red de transporte público no parece una alternativa viable al transporte privado porque comparte con éste las calles y las carreteras de la ciudad. La única excepción, a medias, son los autobuses del Transjakarta que cuentan con carril propio (pero que en muchas ocasiones se ve invadido por otros vehículos). Hace ya unos cuantos años (2003-2004) que se empezó a diseñar un proyecto para introducir medios de transporte urbanos de mayor velocidad. Concretamente, se llegó a un acuerdo con las autoridades japonesas para construir un mono-rail. A día de hoy, aparentemente por motivos presupuestarios, la construcción de éste está todavía suspendida. Más adelante veremos qué es lo que proponen los candidatos a este respecto.

Las inundaciones

Al tratarse de un país tropical, Indonesia solo conoce dos estaciones: la seca, que va, más o menos, de mayo a octubre, y la lluviosa que se prolonga durante el resto de los meses. En plena temporada de lluvias, pueden llegar a caer en Yakarta una media de 400 milímetros de agua por hora, lo que puede provocar serias inundaciones en algunos barrios dadas las malas condiciones de los drenajes de la ciudad. En el año 2007, las inundaciones en la capital fueron desastrosas y causaron varias decenas de muertos y más de 300 mil desplazados. Como consecuencia de esta tragedia, por la que muchos de los afectados todavía no han sido compensados, las autoridades se apresuraron a mejorar la situación del sistema de canalización y gracias a la contribución del Banco Mundial, parece que la situación ha mejorado y este año, a pesar de que han seguido existiendo, las inundaciones no han provocado una tragedia similar a la de cinco años atrás. En cualquier caso, éstas se siguen dando y los candidatos deberán presentar un plan para contenerlas.

Los desechos

Este problema está muy ligado al de las inundaciones, y es que son precisamente los desechos sólidos los que obstruyen los canales de drenaje que no permiten que el agua fluya hacia el Mar de Java y se acumule en las calles de la capital. Aparentemente, por lo que a los desechos se refiere, el principal problema radica en la poca consciencia ecológica de la población; por ejemplo, en relación a los ríos y los canales, que son vistos por muchos habitantes de la capital como “vertederos” naturales. Asimismo, Yakarta tampoco cuenta con una cultura del reciclaje muy extendida (de hecho, es casi inexistente). El principal objetivo de los candidatos a gobernador de la Región Especial de la Capital a este respecto, debe ser el de desarrollar planes de acción que conciencien a la población de que el problema de la basura, y todos los que éste acarrea (sanidad, inundaciones, etc.), debe empezar a solucionarse desde los propios hogares. A partir de aquí, la tarea de la ciudad será la de proveer infraestructuras que permitan una mejor gestión de los desechos. Veremos qué nos dicen los candidatos…

A día de hoy, estos tienen ya mucho trabajo porque, según la encuesta a la que hacíamos mención más arriba, la mayoría de los ciudadanos de Yakarta no confían en que el nuevo gobierno que surja de las elecciones del próximo mes de Julio sea capaz de solucionar sus problemas.

Imagen 1: Wikipedia

Imagen 2: Kompas

Imágenes 3 y 4: The Jakarta Post

España: KKN

 Leíamos ayer en El País un reportaje de David Fernández sobre el nepotismo en España (“Cuando el gobierno es una agencia de colocación”), y desde el Warung no pudimos evitar pensar en nuestra estimada República de Indonesia. Y es que, en el fondo, a pesar de estar tan lejos el uno del otro, España e Indonesia son dos países que comparten muchos rasgos. Por desgracia, el de la corrupción en la Administración del Estado es uno de ellos.

A juzgar por el Índice de Percepción de la Corrupción del año 2011 que elabora Transparency International (Mapa del Índice de Percepción de la Corrupción 2011), el cual clasifica 183 países en función de cómo de corrupto es percibido su sector público, entre España e Indonesia hay 70 puestos de diferencia. España, con una puntuación de 6,2 sobre 10, se encuentra en la franja de los países relativamente limpios en el puesto 31. Indonesia, por su parte, se encuentra en el puesto 100, con una puntuación de 3. Sin embargo, la opinión pública de ambos países considera la corrupción como uno de sus principales problemas.

El barómetro del CIS del pasado mes de Febrero muestra como “la corrupción y el fraude” es el cuarto principal problema que existe en España detrás, precisamente, de “la clase política, los partidos”. Dado que los principales escándalos de corrupción que transcienden a la opinión pública son aquellos relacionados con altos cargos de la Administración Pública, los cuales representan a unas siglas políticas, no es descabellado pensar que ambos problemas guarden una estrecha relación. En Indonesia, esta relación entre la corrupción y los partidos políticos parece mucho más estrecha. Tal y como indica esta encuesta (Persepsi Pemberantasan Korupsi (Percepción del proceso de erradicación de la corrupción)) elaborada por la Lembaga Survei Indonesia, para los indonesios, las instituciones más corruptas son los partidos políticos.

Vemos pues que, en estos dos países tan diferenciados culturalmente, las prácticas corruptivas son uno de los principales problemas que afectan al funcionamiento de sus democracias. Hacemos referencia a la cuestión cultural porque en el artículo de El País anteriormente citado, algunos de los expertos consultados nos dicen que el nepotismo y la corrupción en España tienen que ver con la cultura de este país y la del sur de Europa en general. ¿Y en Indonesia, que ni está en el sur de Europa, ni se parece culturalmente a España?

Desde el Warung, creemos que la cuestión de la corrupción en ambos países tiene más que ver con otra de las razones que se mencionan en el artículo, la que hace referencia a la apropiación del Estado por parte de los políticos. Concretamente, se dice: “El problema radica en que nuestros políticos tienen un sentido muy patrimonialista del Estado”. Y esto, tiene poco que ver con la cultura de uno u otro país, y mucho que ver, aunque no únicamente, con el hecho de que los actuales regímenes políticos en ambos países son los herederos de dos autoritarismos que estuvieron en el poder durante más de treinta años.

La apropiación del Estado es algo muy propio, valga la redundancia, de los regímenes autoritarios y ni el Franquismo ni el Nuevo Orden son una excepción a esta regla.

El caso indonesio, el Nuevo Orden de Suharto, llevó mucho más lejos este adueñamiento del Estado y, en sus últimos años, el régimen acabó adoptando ciertos aires “sultanísiticos” –los regímenes sultanísiticos se basan “en un mandato personal y la lealtad hacia el mandatario está motivada por una mezcla de miedo y recompensas hacia sus colaboradores…Como resultado, la corrupción reina por todo lo alto en todos los niveles de la sociedad” (Chehabi y Linz, 1998)–,  podría decirse que Suharto y su familia eran los dueños de gran parte de Indonesia.  El Jefe del Nuevo Orden, llevaba a cabo las relaciones clientelares, o la asignación de recompensas a las que hacíamos mención, mediante el Golkar, el partido “único” y la corrupción estaba hasta tal punto extendida que las siglas KKN que aparecen en el título de esta entrada, eran las que utilizaban los opositores para describir al régimen: Korupsi, Kolusi, Nepotism; Corrupción, Connivencia y Nepotismo.

Con la llegada de la democracia en ambos países, la corrupción y las malas prácticas en el gobierno se han extendido a todos los niveles y han sido protagonizadas por todos los colores políticos, siendo los partidos mayoritarios mucho más culpables dada su cercanía al poder. En una época de vacas flaquísimas como la que nos está tocando vivir, la corrupción, el nepotismo y el mirar al otro lado no solo perjudican el buen funcionamiento del sistema democrático en términos de eficiencia y eficacia en la distribución de los recursos, sino también representan un acto de violencia estructural gravísimo contra los ciudadanos de a pie que sufren las subidas de impuestos, los recortes en los servicios básicos y en sus derechos, y la gran tragedia del desempleo. Así que, cuando algunos dirigentes políticos se pregunten el porqué de las reacciones violentas en las manifestaciones, tal vez haya que recordarles que la violencia acaba generando más violencia…

Imagen: changemakers.com

Algunas lecturas relacionadas:

Chehabi, H. E. y Linz, J. J. (1998): Sultanisitic Regimes, Baltimore, MA, The Johns Hopkins University Press.

Robinson, R. y Hadiz, V. (2004): Reorganising Power in Indonesia: The Politics of Oligarchy in an Age of Markets, Londres y Nueva York, Routledge.

PKS: ese socio incómodo

En la entrada del martes pasado (“La primavera, la sangre altera”), anunciábamos que la coalición de gobierno podría sufrir algún que otro temblor debido a la postura opuesta del PKS respecto a la decisión de aumentar el precio del carburante hasta final de año. A las peticiones de la cúpula del Partido Demócrata (PD) para que el Partido de la Justicia y la Prosperidad (PKS) abandonara la coalición “de la Indonesia unida II”, se le han añadido las de otros dos partidos, el Partido del Mandato Nacional (PAN) y el Partido del Despertar Nacional (PKB). Por otro lado, tanto el Golkar como el Partido de la Unión y el Desarrollo (PPP), han preferido no opinar al respecto y abiertamente han declarado que no se quieren mezclar en este asunto. Según ellos, la decisión de qué hacer con el PKS concierne a SBY y lo que él decida irá a misa.

Esta actitud impertinente del PKS no es nada nuevo en esta legislatura. De hecho, a los pocos meses de formarse el nuevo gobierno, y como consecuencia del caso de corrupción conocido como “Bank Century”, un caso relacionado con el rescate de dicho banco y que afectaba al vicepresidente Boediono, a la Ministra de Finanzas Sri Mulyani y a todo el Partai Demokrat, el PKS azotó al Presidente para que destituyera a los dos miembros del gobierno afectados por el escándalo. Sri Mulyani “encontró” trabajo en el Banco Mundial y como consecuencia de ello, el asunto vio reducida su intensidad mediática, pero sentó un precedente respecto a la actitud del PKS en el seno de la coalición.

La actual coalición de gobierno representa un 75,5% de los escaños, de los cuales solo un 10,2% corresponden al PKS. Si Indonesia tuviera un sistema político donde el Parlamento Nacional gozara de un gran peso a la hora de gobernar, una coalición con más del 60% de los escaños no tendría problemas para hacerlo. Pero es que, al tratarse de un presidencialismo, que además cuenta con unos mecanismos informales que ya conocemos, para el Presidente Yudhoyono, que el PKS esté fuera del grupo de partidos gobernantes no tendría por qué ser nada problemático, al menos desde un punto de vista aritmético. Así pues, ¿por qué SBY mantiene todavía al partido islamista en la coalición de gobierno?

La presencia de tres ministros del PKS en el actual gobierno fue la forma de premiar al partido por su buena actuación a lo largo de la primera legislatura y por su apoyo en todas las presidenciales, tanto las de 2004 como las de 2009. Y es que, en cierta medida, en sus períodos de auge tanto SBY como el PKS han ido cogidos de la mano. A día de hoy, a expensas de lo que suceda en la reunión de los partidos miembros de la coalición de esta noche, parece que el Presidente,  sabiendo que no puede volver a presentarse y que su partido va a sufrir (o está sufriendo ya) una gran crisis de liderazgo, ha hecho buena la máxima corleoniana que dice: “mantén cerca a tus amigos, pero aún más cerca a tus enemigos”. Para SBY, es mejor un PKS que tenga que responder de sus acciones como miembro de gobierno, que un PKS en la oposición sacando a sus devotos militantes a la calle.

El Partido de la Justicia y la Prosperidad, por su parte, ha aprovechado los asuntos con mayor impacto mediático para dejar claras algunas de sus posturas y contentar a su electorado, el cual le pide ser pío, duro con la corrupción y cercano a los más desamparados (Ley anti-pornografía, “Bank Century” y la cuestión del aumento del precio del carburante). Asimismo, el PKS empieza a oler la sangre, y se ha dado cuenta de la caída en picado de la popularidad de SBY, y consecuentemente, del Partai Demokrat, y está preparando el terreno para las próximas generales que se celebrarán dentro de dos años. De hecho, a raíz del conflicto surgido por el asunto del precio de la gasolina y frente a las peticiones de los distintos partidos para que abandone la coalición de gobierno, el PKS ha respondido que está preparado para estar fuera del gobierno.

Veremos qué es lo que sucede, pero en cualquier caso, lo que este asunto pone de manifiesto es la situación de debilidad de SBY. Una debilidad que no hace peligrar su mandato hasta el año 2014, pero que sí limita su capacidad de acción. La cuestión de la sucesión parece estar condicionando esta segunda mitad de legislatura y tanto él como el PD harían bien en solucionarla lo antes posible para dar un golpe de efecto y poder controlar así, no solo las actitudes chulescas del socio incómodo, sino también un posible auge del PDI-P. Y si no lo creen así, que le pregunten al PSOE por las consecuencias electorales de no calcular los tiempos (o calcularlos mal) en la renovación del liderazgo…

Imagen: Tempo.co

La primavera, la sangre altera

Esta semana, que se prevé agitada en España como consecuencia de la Huelga General promovida por los sindicatos mayoritarios en contra de la nueva reforma laboral presentada por el nuevo gobierno de Mariano Rajoy (una huelga que desde el Warung secundamos), también está siendo algo “movidita” en Indonesia como consecuencia del aumento del precio de la gasolina anunciado por el gobierno de SBY para el próximo 1 de abril.

Como ya habíamos dicho en alguna de las entradas anteriores, a principios de Marzo, el ejecutivo indonesio anunciaba que para poder cuadrar los presupuestos de este año 2012, era necesario un aumento del precio de la gasolina (BBM, Bahan Bakar Minyak). Aunque, en realidad, no estamos hablando de un incremento del precio por la vía del aumento de los impuestos sobre la gasolina, al estilo, por ejemplo, del “cèntim sanitari” en Catalunya, no. En Indonesia, la gasolina es un bien subvencionado, y la opción que se baraja es la de reducir esa subvención del Estado.

Hasta ahora, según nos cuentan en este dossier (10 Jawaban Kenaikan Harga BBM) del Ministerio de Energía y Recursos Minerales (Menteri Energi dan Sumber Daya Mineral) editado para explicar la subida a los ciudadanos, el Estado indonesio se ha venido haciendo cargo de prácticamente el 50% del precio del litro de gasolina, concretamente de la Premium, la más consumida en el país (ver páginas 6-7 del dossier). A partir del 1 de abril, este tipo de gasolina pasará a costar 1.500 rupias más (0,1224 Euros), 6.000 rupias (0,4894 Euros) el litro.

Esta decisión ha generado una serie de controversias entre los partidos políticos dentro y fuera de la coalición gobernante, así como la movilización ciudadana a la que hacíamos referencia más arriba y que está teniendo su punto álgido hoy mismo con unas manifestaciones en el centro de Yakarta promovidas por el principal partido de la oposición, el PDI-P de Megawati Sukarnoputri, y apoyadas por un buen número de organizaciones juveniles y estudiantiles.

Los principales problemas en el seno de la coalición gobernante, que recordemos está formada por seis partidos (PD, Golkar, PKS, PPP, PAN y PKB), surgen a raíz de la postura del PKS, el único de los seis que está en contra de la medida y que así se lo ha hecho saber al Presidente mediante una carta. De momento, no se sabe qué consecuencias tendrá este posicionamiento para el partido islamista, pero desde el Partai Demokrat del Presidente SBY, se les está instando a abandonar la coalición.

Por otro lado, desde el gobierno se ha criticado la politización que el PDI-P está haciendo de esta decisión, y algunos representantes del PD han recordado que también Megawati Sukarnoputri subió el precio de la gasolina cuando era presidenta. Pero, sea como fuere, parece que el partido del toro (atributo del PDI-P) está retomando la calle, lugar donde desde siempre se ha movido con mucha comodidad. Desde el Warung nos da la sensación que el PDI-P, desde el inicio de la legislatura, ha cambiado su forma de hacer oposición y que su lideresa ha decidido aparcar sus rencillas personales con SBY para favorecer una oposición más de partido. Todavía queda mucho tiempo para las próximas elecciones, y ya se sabe que en política puede pasar de todo, pero tal vez no sea descabellado pensar que en las próximas elecciones presidenciales ibu Mega no sea la candidata del PDI-P a la presidencia.

En cualquier caso, visto lo que está ocurriendo hoy en el país, los intentos del gobierno de desviar la atención hacia otros asuntos que no despierten tanta conflictividad callejera no han resultado fructíferos. Así, SBY, igual que su homólogo español Mariano Rajoy, tendrá un inicio de primavera algo calentito. Quién sabe, tal vez estén hablando de ello en la Cumbre de Seguridad Nuclear de Seúl…

Imagen: Tempo

Para ver imágenes de las protestas, pueden hacer clic aquí.

La lucha por la “ciudad madre” – 02 bis

Ayer fue uno de esos pocos días en los que Indonesia aparecía en las cabeceras de los informativos españoles, como casi siempre, por culpa de algún tipo de desgracia, ya sea un desastre natural, un atentado terrorista o porque a un grupo de Punks de Aceh les han rapado la cabeza…Afortunadamente, la explosión frente a la Embajada indonesia en Paris no causo víctimas mortales ni heridos de ningún tipo. Un montón de cristales rotos y mucho jaleo dada la situación en Toulouse.

En los medios indonesios aparece que los responsables de la explosión fueron tres hombres del llamado Frente Islámico de Francia, una célula de la red Ansar Al Islam marroquí. Este mismo grupo fue considerado el responsable de la explosión sucedida en la misma embajada ocho años atrás, en Octubre de 2004. Hasta el momento no hay más información al respecto, y nada parece indicar que la explosión tenga algo que ver con el abatimiento a tiros por parte de las fuerzas especiales indonesias de cinco “sospechosos de terrorismo” que tuvo lugar en Bali el pasado Lunes. Otra acción que todavía no ha quedado aclarada del todo…

Pero, bueno, sigamos con las Pilkada en la capital del país, porque todavía nos quedan tres parejas de candidatos por presentar:

Hendardji Supandji – Ahmad Riza Patria

Esta es la segunda pareja de independientes, y a la que se le augura un peor resultado. De hecho, la Comisión Electoral de Yakarta (KPUD), ha dicho que un buen número de los avales presentados por esta precandidatura no son válidos y que tienen de plazo hasta el 9 de abril para aportar los avales que le faltan para poder oficializar la candidatura. Algo que también sucede con la otra pareja de independientes.

Hendardji Supandji es un militar retirado que en su tiempo llegó a ser el Comandante de la Policía Militar indonesia. En la actualidad, es el presidente de la Federación de Karate de Indonesia y director del distrito de negocios “Komplek Kemayoran” en la capital. Su compañero en la carrera electoral será Ahmad Riza Patria, un joven hombre de negocios muy activo, hasta hace bien poco, en las organizaciones juveniles.

Alex Noerdin – Nono Sampono

Este es, probablemente, el ticket que ha suscitado una mayor polémica. Primero, porque el candidato a gobernador, el señor Alex Noerdin, es actualmente el gobernador de la provincia de Sumatra del Sur, algo que, como hemos visto en el caso de Joko Widodo (el alcalde de Solo), parece una nueva dinámica en estas elecciones. Segundo, porque éste, también se ha visto salpicado por el caso de corrupción de los “SEA Games” del que ya hemos hablado con anterioridad. Y tercero, porque la coalición de partidos que lo apoya, no parece gozar de mucha estabilidad.

A este respecto, decir que los principales partidos que apoyan a esta pareja son el Golkar, el PPP, y en un principio también el PDS, el mayor partido cristiano en Indonesia. Más allá de que resulte algo de lo más extraño que uno de los partidos más islamistas de Indonesia, el PPP (ver “Contando partidos en Indonesia”), vaya de la mano del PDS, el principal problema de esta coalición es que el PDS, debido a una fractura interna, está dando su apoyo a dos candidaturas, a ésta y a la del actual gobernador Fauzi Bowo. La KPUD tiene una patata caliente con este tema porque si decide que la dirección oficial del PDS es la que apoya a Foke, Alex Noerdin y Nono Sampono pueden perder su candidatura porque el Golkar y el PPP solo suman 14 escaños en el parlamento regional, 1 menos de los 15 necesarios para poder presentar una candidatura. Asimismo, a esta coalición la apoyan otros 23 partidos sin representación, pero ni con el apoyo de estos, la pareja obtendría el respaldo necesario para poder oficializar su candidatura.

Por si con esto no fuera suficiente, otro punto de controversia ligado a esta pareja es la cercanía del candidato a vicegobernador, el ex militar Nono Sampono, a partidos como el PDI-P y el PAN.

Hidayat Nur Wahid – Didik J. Rachbini

La última de las precandidaturas es la que presenta el PKS por su cuenta sin el apoyo de ningún otro partido. El que fuera portavoz de la Asamblea Popular Consultiva de Indonesia, la Majelis Permusyawaratan Rakyat, en el período 2004-2009, y Secretario General del PKS entre los años 2000 y 2004, presenta una candidatura político-técnica formando pareja con el economista Didik Rachbini.

Lo curioso de esta pareja de candidatos es que el señor Rachbini es militante del PAN, uno de los partidos que apoyan la candidatura del actual gobernador Foke.

Todavía no sabemos si Didik Rachbini ha renunciado a su militancia, ni si el PDS podrá apoyar a Alex Noerdin, ni tampoco si éste y Joko Widodo tendrán que dimitir de sus actuales cargos… Lo que sí podemos decir después de lo expuesto hasta ahora, es que las elecciones para los ejecutivos locales y regionales en Indonesia son procesos bastante complejos que ponen de manifiesto algunos de los principales rasgos que caracterizan el sistema político indonesio: la personalización de la política, la débil institucionalización de los partidos políticos y la informalidad en los procesos.

Imágenes: The Jakarta Post